La historia de la Casa de las Tejas Verdes, una de las viviendas más famosas de La Habana

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La historia de la Casa de las Tejas Verdes, una de las viviendas más famosas de La Habana


La Casa de las Tejas Verdes, casi en el nacimiento de la Quinta Avenida de Miramar, es, sin dudas, una de las viviendas más famosas de La Habana.

Se construyó en 1926 bajo el diseño del arquitecto Jorge Luis Echarte, quien fue contratado por el señor Alberto de Armas quien deseaba que su casa fuera distinta y resaltara por encima de las otras grandes mansiones que se estaban erigiendo en el entonces barrio más aristocrático de la capital.

Alberto de Armas vivió en la casa hasta 1943 y luego residió en ella Luisa Catalina Rodríguez y Faxas, quien ocupó el inmueble hasta el último de sus días.

Numerosos fueron los intentos del Estado cubano por agenciarse la casa de Luisa Catalina, quien siempre se negó a abandonarla y murió en ella en 1999. En ese momento el inmueble presentaba un alto nivel de deterioro, pero continuaba siendo una edificación impresionante. La gente hablaba de que estaba habitada por fantasmas y espíritus, pero esto no fue obstáculo para que el Gobierno de Cuba se adueñara del inmueble tras la muerte de su anciana propietaria.

La Oficina del Historiador asumió su restauración en 2005 y en 2010 terminó las obras que fueron merecedoras del Premio Nacional de Restauración.

Hoy la Casas de las Tejas Verdes sirve de sede al Centro Promotor para la Arquitectura Moderna y Contemporánea, el Urbanismo y el Diseño Interior.

Por sus valores patrimoniales el inmueble resulta casi único dentro de la arquitectura doméstica cubana y por su ascendiente cultural en la población es casi un paradigma de la ciudad.

La belleza de la Casa de las Tejas Verdes está al alcance de todos los que deseen apreciarla, pues puede ser visitada por el que lo desee para contemplar todos sus espacios, que son los mismos que previó Jorge Luis Echarte en 1926.

Por sus valores patrimoniales el inmueble resulta casi único dentro de la arquitectura doméstica cubana y por su ascendiente cultural en la población es casi un paradigma de la ciudad.

La belleza de la Casa de las Tejas Verdes está al alcance de todos los que deseen apreciarla, pues puede ser visitada por el que lo desee para contemplar todos sus espacios, que son los mismos que previó Jorge Luis Echarte en 1926.